MALVINAS 2000 - Capitulo III - P�gina 022

Ellos fueron seres de modo no tan diferentes a nosotros, pero evolucionaron hace millones de a�os, cuando aqu� en la Tierra reci�n empezaba la vida primaria.

Sus continuas transformaciones los fueron llevando a un perfeccionamiento tal, que para que tengamos una idea, esa Inteligencia hoy est� exactamente igual que hace doscientos mil a�os cuando enviaron el Nexo a la Tierra. Previendo ya en aqu�l entonces que aproximadamente a su llegada, hace casi dos mil a�os, habr�a aqu� inteligencia suficiente para entablar comunicaci�n.

Su excelsitud es tal, que no se me ocurre otra comparaci�n m�s que similar a los �ngeles, al menos como los vislumbro.

Tratemos de imaginarnos la vida en la Tierra dentro de algunos millones de a�os. Es casi imposible. Pero se me ocurre que de existir la humanidad en ese entonces, por supuesto ser�a totalmente diferente. Sin guerras, sin enfermedades, sin hambre, sin miserias, etc., etc.; pero muy, muy cerca de Dios.

Habremos alcanzado una casi perfecci�n a trav�s de las sucesivas transformaciones. Tal vez ya ni exista un cuerpo, tal como tenemos ahora, posiblemente solo energ�a pura, o alma si preferimos llamarla as�.

Muchas de sus mentes supremas se unen para formar esta Inteligencia que es la comunicante. Tienen contactos y di�logos con enorme cantidad de civilizaciones diseminadas por gran parte del Universo. Algunas tan avanzadas como ellos, pero las m�s, est�n en la transici�n entre lo que es nuestra cultura y La Inteligencia.

Ellos no tienen artefactos tipo OVNI explorando nuestro sistema solar, aunque s� lo poseen varias civilizaciones menores, pero mucho m�s avanzadas que la terr�quea. Sin embargo todas, sin excepci�n, vienen en son de paz.

No obstante, bajo ciertas condiciones, logran materializar objetos de cualquier tama�o, lo que puede provocar que creamos que los mismos vienen de otra dimensi�n. Especialmente porque aparecen y desaparecen en un santiam�n de nuestra vista.

La instantaneidad de comunicaci�n del Nexo no tiene l�mites, lo que hace parecer la rapidez de la luz a una lenta carreta.

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