MALVINAS 2000 - Capitulo VI - P�gina 056

Cuando me desped� del corresponsal del diario Washington Post, me puse a pensar en lo que �l me hab�a dicho con respecto a esta carta, de la cual me pidi� una fotocopia que le negu�, ya que en la misma se me solicitaba expresas reservas por razones l�gicas de convivencia.

Si hoy un Kelper viniese a la Argentina como ciudadano de ella, me dijo, seguramente en cada sitio o ciudad donde viaje le esperar�an entrevistas, agasajos y festejos.

Ser�a novedad en todos los aspectos para los argentinos, ya sea para hacerle contar sus vivencias en las Islas, como para tratar de hacerlo sentirse lo m�s c�modo posible, fiel a la reconocida hospitalidad criolla.

Aparte, todos querr�an demostrarle que no estuvo equivocada su idea de ser tambi�n argentino, y tratar�an de integrarlo por todos los medios y de forma r�pida, a un esquema de coexistencia. Aunque seguramente ellos seguir�an con su modo de vida e ir�an participando de a poco. Conservando sus costumbres e idioma, entre otras cosas.

Tendr�an el Continente extremadamente cerca y a su entera disposici�n, lo que les es muy necesario, ya que est�n casi aislados en el mundo, debido a las enormes distancias con la tierra de la usurpadora Corona.

A su vez, nosotros tendr�amos un lugar muy querido y deseado, e in�dito para visitar con asiduidad, y les llevar�amos enormes progresos e inversiones. Revolucionar�amos las Islas.

Ya casi estoy viendo el flujo de turistas, curiosos e inversionistas que tendr�an a diario, ser�a una avalancha al principio, al menos hasta que dejen de ser novedad.

Creo que todo argentino tiene en alg�n lugar rec�ndito de su pensamiento, un anhelo oculto de visitar alg�n d�a las Islas y sentirse como en su casa. Deseo que se nos fue inculcando desde la escuela primaria y que se fue acrecentando a trav�s del paso del tiempo, haci�ndose cada d�a m�s vigoroso.

Aparte de ello, si realmente nuestro Gobierno los indemniza como dicen, pasar�n a un estado de semi-riqueza, ya que se habla de jugosas cifras.

Creo que para nada estaba equivocado el malvinense firmante de la carta...

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