MALVINAS 2000 - Capitulo IV - P�gina 027
Eso me dio lugar a distenderme, y mientras me sentaba a su instancia, le repliqu�: es mucho m�s que eso Sr. Presidente, es un huevo de un planeta... Presidente.-S�, ya me han contado la historia, la cual en principio me pareci� totalmente incre�ble, pues aparte de ese famoso artefacto, el que se investig� exhaustivamente sin ning�n resultado aparente, tengo s�lo su palabra, y por m�s que mi gente me informa que es Ud. un hombre respetable, y de conocida trayectoria en su ciudad, se me hace dif�cil aceptar su conexi�n con otro mundo. No obstante y a instancias de amigos, estoy dispuesto, junto al Ministro Di Tella, de escucharlo atentamente. J.C.-Sr. Presidente, realmente no s� por d�nde empezar. Si bien deber�a ser por el principio, como dec�a mi padre, voy a obviar eso porque ya le fue comentado ampliamente. Comenzar� dici�ndole que esa Inteligencia, que habita el planeta ERROX, decidi� dar una especie de ejemplo al mundo, de la total infructuosidad de la violencia, ya completamente desterrada en el Universo en general, y para ello eligi� el t�pico caso Malvinas, donde se conjugan prepotencia, soberbia, historia colonialista, poder�o, y sobre todo un total desprecio por las opiniones y decisiones del resto del mundo, por parte de Inglaterra. Presidente.-Siga por favor. J.C.-Para ello dispuso un d�a "M", que ser� el treintiuno de diciembre de este a�o, a las doce horas de Malvinas, cuando crear� una especie de barrera invisible en todo el entorno de las Islas, de la que s�lo se podr� salir, pero de ninguna manera ingresar, ya sea por mar o aire, pues tanto las aeronaves, como los barcos y submarinos, encontrar�n una resistencia imposible de forzar, y no hay tecnolog�a terrestre que lo pueda hacer. No s� si Ud. me creer� aunque sea un poco este fant�stico relato. Presidente.-Ciertamente, no. Me es muy dif�cil asimilar esto, y as� lo creyera en forma personal, como Presidente no puedo avalar semejante argumento. Quedar�a como un necio ante mi pueblo y sobre todo en la comunidad internacional. De hecho nadie en su sano juicio lo admitir�a, ni tan siquiera me tomar�a en cuenta. J.C.-Por supuesto eso est� pensado. Es por ello que le vengo a solicitar que el Gobierno no se inmiscuya en esta cruzada, para que no quede desacreditado políticamente, por si las cosas no salen a la perfección, y que no se interponga para nada. |
| Menú Principal |