MALVINAS 2000 - Capitulo VI - P�gina 052

Recientemente la eterna primer ministro Margaret Thatcher, acosada por tantos años de violencia debido al neutro avance de las negociaciones, le propuso a Gerry Adams, jefe actual del Sinn Fein (la rama pol�tica del IRA), que si �ste lograba suspender el terrorismo, o al menos atenuarlo sensiblemente, se le podr�a conceder un asiento en las ruedas de las Conversaciones de Paz, que llevan a cabo Gran Breta�a y la Rep�blica de Irlanda, y que son siempre rechazadas por los unionistas del Norte (los malvinenses anglo-irlandeses).

Pero recientes expresiones de la Dama de Hierro, publicadas por el Sunday Life en la capital norirlandesa de Belfast, sobre que la decisi�n futura de la Provincia est� en su poblaci�n: "Mientras deseen permanecer en el Reino Unido, el gobierno Brit�nico corresponder� ese deseo con orgullo". Hacen presagiar que esta situaci�n seguir� "in eternum" tal como est� (�habr� alg�n parecido con Malvinas?).

Todo esto, a pesar de que Gerry Adams inst� al gobierno Brit�nico, a tratar de convencer a los protestantes de Irlanda del Norte, para que acepten la unificaci�n de Irlanda; sabiendo que no puede de ning�n modo, garantizar que su brazo armado IRA renuncie a la violencia. Y menos a�n entregue sus armas de combate a los que consideran sin tapujos, como los usurpadores y colonizadores de su pa�s.

Un vocero de la BBC de Londres, dijo que el primer ministro irland�s Albert Reynolds, opin� que "ha llegado el momento de comenzar un proceso de desmilitarizaci�n" en el Ulster; ya que hoy d�a hay m�s de diecinueve mil militares estacionados en Irlanda del Norte, entre los que se cuentan doce mil brit�nicos.

Tambi�n expres� que Londres y Dublín, deben intensificar sus esfuerzos, para persuadir a las dos partes en conflicto sobre el futuro de la isla, a efectos de que acepten el principio de una Irlanda unificada.

Esto, sobre todo, se refiere a la necesidad de que Londres "convenza" a los protestantes unionistas -partidarios de la actual uni�n del Ulster con Gran Breta�a-, para que acepten este precepto.

A todo esto, Margaret Thatcher expres� que el Estatuto del Ulster no contempla esa posibilidad, y el mismo no puede cambiarse sin el "consentimiento de la mayor�a protestante y unionista de la Provincia".

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